Club Ciclo-Gastronómico SANCHO PANZA
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Zarautz - Gernika

  • 28/03/2010

    Datos de la Ruta

    74,12 Kms
    5:46
    11,9 Km/h Media
    61 Máxima
    1935 Altitud Acumulada

    Asistencia:

    Nando, Pedro, Roberto, Tony, Pablo, Gabi, Julio, Julián, Alfonsus, Mauri, Alfonso y Mariano

    Narración

    Segunda etapa, de los ya asistentes, sin haber ninguna baja, aunque la anterior fue realmente dura, pero desde luego, no sabíamos lo que nos esperaba. Tras desperezarnos, curiosamente estábamos los 12 preparados para salir a las 9, la hora que habíamos previsto.

    Saliendo de Zarautz, no pudimos resistirnos a ver de nuevo la playa y el mar, nos sorprendió observar a un montón de chavales jugando al fútbol en la arena de la playa, eso si que es afición (y la de los padres por levantarse a esa hora un domingo).

    Jugando al futbol en la playa

    En ayunas nos dirigimos a Getaria, pueblo muy bonito, fue un paseo muy agradable por la carretera junto al mar, menos mal que no nos dio por ir por el camino oficial...porque seguro que había sido un camino de cabras. Al llegar allí, antes de ir a ver la vista del puerto, al pasar delante de una pastelería, no pudimos resistir la tentación de pararnos a desayunar, la verdad es que aunque las tostadas eran muy pequeñas, hubo algunos que tripitieron y sinceramente, no nos quedamos con hambre.

    En las primeras estribaciones, vimos que la pendientes eran realmente duras, y no se por qué en muchas de ellas estaba al final el cementerio... (pobres familiares del difunto si les tienen que subir desde el pueblo). Las subidas eran totalmente rectas, y estos repechines eran casi el 20%, ¡hay que ver! estos vascos cuando hicieron los caminos no sabían lo que era zigzaguear. Las fuerzas empezaban a flaquear en algunos, y en las primeras cuestas ya se veía a alguno (no quiero decir nombres) a pata.

    repechosa pata

    Tras varias subidas y bajadas, llegamos a Deba, bajamos por una de esas bajadas que derriten las pastillas de freno, y tras un pequeño almuerzo y arreglar un pinchazo de Rober, reemprendemos la marcha.

    Más subidas...

    Salimos del pueblo por una pendiente realmente dura, como no iba a ser menos, el perfil daba miedo, subimos por varias cuestas, entre ellas la de la ermita del calvario(ahora ya sabemos porque la llaman así), en una de esas rampas Nando rompe la cadena, y paramos a arreglarla. Seguimos y no paramos de subir y con alguna bajada de respiro, hasta llegar a una pista de asfalto con una pendiente descomunal y bastante larga, en la que Rober nos deja y cambia la rueda a Nando, que hasta este momento se la había jugado con una llanta rajada y en la que cabía el rabo de una manzana (ya que en Deba comprobamos el estado lamentable en el que se encontraba la llanta, que hasta el día siguiente no se puede arreglar, hoy es domingo y está todo cerrado).

    pedazo de raja en la llanta

    Aquí pensamos que un poco más arriba ya acaba la subida...¡¡¡qué va!!!!, como nos acordamos todos de track y de Eroski-Consumer.
    Continúa subiendo la pista eso sí, ya toda en tierra, con algunos tramos de senda, y con alguna bajada técnica bastante divertida, en la que Nando, Gabi y Mauri, muestran su habilidad. Vamos por medio del bosque y las pistas no paran de subir y con alguna bajada corta. La hora de comer se acerca, vemos que la ansiada bajada no llega y que los track están hechos casi todos por asfalto. Todos empezamos a impacientarnos, y hasta algunos a estas alturas le sienta mal la palabra repechín, como a Mauri. A todos demás aunque no lo dijéramos, comienza a darnos una pájara generalizada, tenemos medio vacío el estómago, Nando parece que resucita con un a dosis de glucosa y se adelanta con Pablo. Julio con alguna proposición deshonesta conseguimos que se suba a la bici, y saca fuerzas de no sabemos dónde, porque había tramos realmente duros, en los que a todos nos costaba empujar la bici andando.

    Tras varias cuestas interminables y hacer una parada en la que vaciamos las alforjas de Mauri de barritas energéticas, con las que nos recuperamos un poco, finalmente tras este agónico calvario, conseguimos empezar un descenso realmente espectacular y en algunos tramos muy técnico, con zonas de senda, caminos empedrados, con saltos, y pistas con rodadas y barro (damos gracias a que este día no llovió...)
    Cuando llegamos a Markina, sobre las 16.00, conseguimos un restaurante para comer(hasta las 16:30 no pudimos comer), en el que las Judías de Tolosa, hicieron estragos (por la noche ;-)) y salvo alguna excepción fue el plato generalizado, repitiendo y tripitiendo alguno de los presentes, el entrecot no se salió de lo normal, finalmente acabamos con arroz con leche y unos chupitos.

    Comida en MarkinaAlubias de Tolosa

    Por la tarde, ya las seis (menos mal que habían cambiado la hora), comenzamos a rodar tras esta parada. A esa hora no teníamos claro el albergue, Rober, tras hacer sus kilómetros de rigor (y comerse tres arroz con leche), y Julián, que decide subir al coche, se adelantan para intentar solucionar el tema del albergue. La verdad que aquí bastante complicado el encontrar algo, como en el día de ayer cerrados, o bien ocupados. Todos los demás reemprendemos la marcha, eso sí alguno más ligero y sin alforjas, como es el caso de Pablo, y comienzan a hacer el temido efecto propulsor de las alubias.

    cargando a los rajaos

    Intentamos llegar por una senda al Monasterio de Zenarruza, pero al poco tiempo nos damos cuenta que sólo es para caminantes, aunque casi ciclable para algunos. Tras continuar por la carretera llegamos al pueblo de Bolívar, para desviarnos hacia el monasterio. Allí nos confirma Rober que hay sitio en el albergue de Guernica (hoy no dormimos en la calle o en un tanatorio), con las indicaciones de él y de unos lugareños, decidimos conformarnos con ver el monasterio desde la carretera y llegar a Guernica por carretera, ya que solo hay un pequeño puerto de unos tres km y luego una bajada tendida con alguna cuesta. Tras coronar el puerto, comenzamos un descenso bastante rápido y divertido, y luego más tendido y agradecido, aprovechando para aumentar la media del día y recuperar el tiempo perdido y estirar las piernas

    pp_HPIM0540_Paisaje.jpg

    Por la noche, acabamos cenando en un italiano, en el que hay unas camareras que desfilan mejor que las chicas de No se qué Secrets..., según dice Gabi..., bastante majas, en el que la pasta está bastante mejor que en el de Zarautz. Las camareras al vernos pedir bebida, nos dicen "¿que os pasa venis del desierto?. Hay las primeras peleas por las pizzas, Rober nos consigue un plato de arroz para todos tras ser capaz de comerse el suyo(a un sanchopanza no se le desafía ni en comida ni en cuestas), tras los postres, caseros y muy ricos, y tras el chupito de rigor nos vamos a acostar hasta el día siguiente. La noche fue atronadora y fuera no había tormenta ;-)

    cena en Guernika

    Pedro