Club Ciclo-Gastronómico SANCHO PANZA
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La Pedriza (subida a Las Navas)

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    28/03/2009

    Datos de la Ruta

    Distancia: 42.5 km
    Duración: 3h 3m
    Vel. Media: 16.8 km/h
    Desnivel acumulado: 1263 m positivos

    Asistencia:

    Tony, Nando, Julio, Pedro, Pablo, Mauri y Mariano

    Narración

    Son las 7, me levanto. Lo primero es mirar por la ventana a ver el tiempo, todavía no ha amanecido completamente pero deja ver que, otra vez, las predicciones no ha sido acertadas: pocas nubes. No puede ser, si en todos los sitios contaban mal tiempo… bueno yo por si acaso me pondré culote largo además, vamos a la Pedriza e igual hace más frío allí ¡¡ Qué error !!. Pues nada, desayuno y termino de prepararme, bici al coche y para Alcalá, mejor no llegar tarde que ayer se le veía a Tony un poco estresado y decía que si llegábamos tarde nos cortaba no se qué. Llego antes de la quedada (lo que hace el miedo) y ya está Tony preparando la “Rucioneta” para meter las bicis. Enseguida el resto, bueno… enseguida, enseguida no llegan todos, como siempre Pablo se retrasa un poco. J Total, sobre las 8.20 h salimos dirección Manzanares del Real, pero antes los integrantes de la “Rucioneta” preguntan dónde hemos quedado con Mauri, pero serán… ¿no han leído el correo de éste? En unas de las rotondas dl pueblo. Cuando llegamos Mauri nos dice que ya está en la entrada del Parque, para allá nos dirigimos. Bajamos las borricas y me doy cuenta que me he equivocado, tenía que haberme puesto culote corto, me voy a asar, al menos la chaqueta de invierno la dejo en el coche y voy con la más finita.

    Nos ponemos en marcha por los senderos de al lado de la carretera del parque (en la entrada hemos cogido un mapita por curiosidad para saber por dónde vamos, como si nos importase J ) Los primeros tramos del camino nos vamos contando nuestras penurias de la semana en el curro y demás. Rápidamente nos olvidamos de ellas ya que el camino, aunque no es duro, es entretenido. Hay momentos de poner pie a tierra para pasar escalones. Dado que cada vez se vuelve menos ciclable el sendero decidimos coger la carretera, no nos merece la pena perder el tiempo  aquí cuando lo interesante está a unos kilómetros, aprovechamos lo “difícil“ que está para coger la carretera “campo a través” y que estamos en un parque natural y no es plan de pisar por cualquier sitio damos media vuelta y desandamos parte de lo que habíamos hecho. “Mola”, es un tramo de bajadita con los escalones de antes que se hace muy chula. Cogemos carretera arriba y ahí se empiezan a distinguir claramente los dos grupos del día: Nando, Mauri, Tony y Mariano por delante y Julio, Pedro y Pablo (menos en forma) por detrás. En el alto de la carretera algunos de los de Alcalá empezamos a tener hambre, se nota que no nos hemos tomado el café y tostadita de otros días, así que en la bajada de la carretera empezamos a comernos las barritas… Finalizada la carretera (por fin) iniciamos por pista la subida de la jornada: Las Zetas de la Pedriza. Llevábamos casi toda la semana decidiendo qué hacer: si las Zetas o una ruta por Hoyo de Manzanares, nos decantamos por ésta por no arriesgar a alguna caída tan cerca del Camino y haya bajas de última hora.


    Después del primer kilómetro de subida paramos para hacernos la foto de rigor en un arroyo que baja y de paso esperamos a Pablito que ya empieza a quedarse (¡Qué mal lo va a pasar en el Camino!), una vez llega y después de la foto y de comer un poco continuamos. La subida es tendida, un 9 ó 10 % (Nando corrígeme si me equivoco), y el grupo de adelante va charlando tranquilamente sobre los temas del Camino: que si hacemos unas cosas, consejos a Mauri… vamos, lo típico antes de empezar un viaje. De vez en cuando miramos para atrás y vamos viendo como sufren… digo como suben el resto, a mitad de subida los perdemos de vista, pensamos en parar pero como vamos por pista y no hay pérdida decidimos continuar para arriba. Llegando al alto volvemos a insistir en lo cómodos que hemos hecho la subida y nos acordamos de “viejas glorias” que nos habrían hecho subir con la lengua fuera. En un falso llano paramos a esperar al resto, pero se no ocurre bajar a buscarlos, aunque a alguno no le hace mucha gracia, bajar para nada es tontería dicen. Una vez todos en el falso llano comemos un poco llevamos unos cuantos kilómetros y nos faltan seis para la cima. Después de otras fotitos continuamos la subida. Aquí la pista ya no es tan buena y la pendiente se ha acentuado, sabiendo que se nos ha hecho fácil la subida hasta aquí el camino intenta tocarnos un poco las narices, mejor dicho las piernas, y nos lo complica un poco agarrando las ruedas. Empieza a costarnos, ya no hablamos como antes y nuestro pedalear ya no es tan alegre y, aunque al principio vamos en grupeto poco a poco nos enfilamos, bien por el camino o bien por algún percance mecánico (verdad que si Mauri). Con el tiempo parece ocurrir lo mismo, hasta el momento hemos tenido sol, pero empieza nublarse y levantarse un viento frío. A un kilómetro de la cima el camino se estrecha por la nieve, no pensábamos encontrarla y nos llevamos una alegría, incluso si nos hace poner pie a tierra, nos da para coger aliento. A “cien metros” de la cima nos encontramos a unos montañeros que nos dicen estar ya arriba. Una vez allí nos hacemos las fotos para certificar que hemos llegado (20 km en poco más de dos horas) y decidimos bajar, hace mucho frío (que bien me bien el culote largo) y no creemos que el resto llegue hasta allí, se ha hecho duro. Cual es nuestra sorpresa al montar de nuevo y vemos llegar a Julio, decidimos esperarle. Más fotos y para abajo, el viento es helado. A 200 metros de la cima nos encontramos a Pedro, le damos ánimo y que ya tiene la cima y continuamos para abajo, les esperamos un poco más allá resguardados y ya en compañía de Pablo que casi llega (muy bien chaval). Una vez se ha juntado Pedro, por fin iniciamos el descenso hasta el cruce. Qué poco se tarda en bajar después de lo que nos costó subirlo. Aunque Nando luego diría que se le hizo más largo el descenso que la subida. De nuevo en el cruce vemos como continuar por la ruta que nos habíamos marcado, miramos la hora ¡son la 12.50 h! Imposible continuar si queremos llegar pronto a casa. Después de alguna vacilación optamos por regresar por donde hemos venido, es el trayecto más corto, y completar la ruta otro día.

    La bajada se hace rapidísima, el grupo de adelante se forma por Mauri, Nando, Tony y Pedro bajando a tumba abierta (menos mal que no querían arriesgar), Mariano un poco más atrás y después Pablo y Julio. En el último tramo de la bajada vamos dejando atrás a caminantes y ciclistas que suben, cerca ya de Canto Cochino. Allí nos reagrupamos para continuar por la carretera hasta los coches. Nos tomamos una cervecita rápida en Manzanares y nos volvemos para casa que hay prisa.