Club Ciclo-Gastronómico SANCHO PANZA
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Estreno de verdad...

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    21/03/2010

    Datos de la Ruta

    55,74 km
    3h 16m
    17,04 km/h de media
    55,34 km/h de máxima
    890 m de desnivel acumulado

    Asistencia:

    Gabi, Julio, Tony y Nando

    Narración

    Con un cierto retraso (y es que cada día soy un poco más Sancho Panza) alcanzo la puerta del Patrimonio con mi hierrajo entre las piernas (la Connor, no penséis mal).

    Y no por esperado fue menos sorpresa ver a la puerta algo blanco que me deslumbraba: la nueva bici de Nando en todo su esplendor. ¡Una maravilla!, creedme, todavía impoluta (me refiero a ayer y luego se comprenderá esta aclaración) y que podría llegar a ser considerada una auténtica joya si no fuera por el blanco  que cubre su cuadro. En fin no todo puede ser perfecto en esa máquina y, sin duda, el negro le sienta mejor (¿habrá alguien con tan buen gusto que se compre la joya verdadera?).

    Comentadas las excelencias de “La Máquina”, y con la posterior llegada de Gabi, nos ponemos en marcha, ya que tampoco hay que perder mucho tiempo en el refugio de simpatía y buen servicio en el que se está convirtiendo el Patrimonio. Solo dos valientes han traído las bicis con sus alforjas y, Gabi, incluso cargadas, o eso dice él; que si lleva 6 litros de naranjada, leche, etc, etc; la realidad es que lleva dos tetrabrik, seguramente a medio llenar, y una botellita de naranjada. 

    Toni, por su parte, lleva unas alforjas de magnífico aspecto recién estrenadas, y vacías (esperemos que así dejemos de oír a Nando las excelencias de sus alforjas). Enfilamos las calles de Alcalá en dirección al río por la calle Ávila, valientes como pocos y desafiando a la fina lluvia que no deja de calar.

    Para no ensuciar demasiado las bicis (ja,ja,ja) apretamos los músculos y comenzamos la subida al Zulema, donde ya Gabi empieza a notar “las alforjas”; tras llegar a la cima (¿?), ponemos rumbo al Cerro del Viso en cuyas faldas nos encontramos un coche con todo el morro hundido en el barro (les costó caro el polvo a sus ocupantes) y coronamos sin más novedades (bueno, he de señalar que no fui el último aunque ya todos podríais imaginároslo viniendo también Gabi).

    En el viso

    Aún con fuerzas, nos llegamos hasta Torres (ya véis que fue una ruta singular) donde nos servimos el segundo refrigerio del día). Renovadas las fuerzas con el estímulo de las cervezas y cafés, decidimos subir al Pinar que hay a la salida de Torres y lleva hacia Valverde; dura subida que empieza a minar las fuerzas de Gabi, y las mías, pero todos llegamos a la cumbre aunque yo sin aire (sin aire en la rueda delantera y sin aire en los pulmones).

    Julio coronandoLastras lastrado

    Nando, que siempre va sobrado, sigue sobrado con “La Máquina”, y eso que dice que no se encuentra demasiado bien. ¡Qué no hará con “La Máquina” cuando se encuentre bien!.

    Bajamos hacia Valverde y después de parar en la fuente para tomar alguna cosilla e inflar de nuevo mi rueda, hacemos la subida hacia Villalvilla.

    Todos llegamos arriba sin poner pie a tierra, a pesar de cómo está el terreno, incluso Gabi que aguanta con sus Mochilas. Ya arriba, nos dividimos: Toni y yo bajamos acojonados por la bajadita sencilla, mientras que Nando, cómo no para probar “La Máquina” y Gabi, valiente como pocos con sus mochilas, se lanzan por la trialera y consiguen llegar sin novedad. Bueno, lo de la novedad es solo aplicable en el caso de Gabi; Nando se nos cae al final de la trialera por frenar con el freno delantero donde no debía y ¡oh, dios!, “La Máquina” ha sido dañada. Incredulidad y estupefacción, todos tenemos cierta sensación de espanto y Nando más dolor en el corazón que en la pierna: ¡”La Máquina” tiene toda la maneta del freno rayada y algún que otro raspón más. ¡Buen estreno!, y creo que el dolor nos alcanza un poco a todos.

    lo rojo es sangre...

    Consternados por el durísimo golpe, “La Máquina” con desperfectos, ponemos rumbo hacia el Parque Natural, con Gabi ya en las últimas (decía que no podía respirar bien) y arribamos a lavar las bicis y tomar unas cervezas en el bar situado cerca de donde vive Alfonso. Y que por 8,5 nos 8 cervecitas con las tapas correspondientes: tortilla, carne de algo con pisto, cacahuetes y ……

    tapitasmoviendo el bigote

    Con esto queda terminada la narración del desvirgado de “La Máquina” que es la mayor novedad de esta nada original salida, y lluviosa.

    Julio