Club Ciclo-Gastronómico SANCHO PANZA
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Angliru 2013

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    14/09/2013

    Datos de la Ruta

    Distancia: 65 km
    Duración: 5h 24m
    Vel. Media: 12 km/h
    Desnivel acumulado: ¿¿???

    Asistencia:

    Gabi, Alfonsus, Javilón, Crespillo, el Indio y Julián

    Narración

    Finalmente 6 SanchoPanzas nos decidimos a ir al Angliru este año, volvíamos a la subida mítica coincidiendo con la etapa de La Vuelta. Dos años antes la hicimos 4 de nosotros, fue el mejor finde de bici de mi vida, así que tenía muchas ganas de repetir este año.

    Hasta el final no cerramos el viaje pero salió todo a la perfección. Nos organizamos en 2 grupos, Crespillo y el Indio salían desde Madrid y el resto (Alfonsus, Gabi, Javilón y Julián) salimos desde Alcalá. Aquí llegó la primera sorpresa: Javilón no venía con su Scott de 29´´, había conseguido una 26´´ con cuadro de titanio para aligerar peso!!!! Y encima le había puesto una cubiertas finas, casi de cicloturismo.... Vamos, que traía un arma secreta para su duelo con el Indio.

    Llegamos el viernes a Collanzo (donde dormimos) tarde, pasadas la 11 de la noche. Gracias a Crespi y al Indio, teníamos la logística asegurada, hicieron la compra días antes para que el grupo pudiera tener cena y copas para preparar la subida. El indio se curró unos macarrones de puta madre, abrimos vino, sacamos jamón y a coger fuerzas para el Angliru.

    Llegó el sábado, Alfonsus y Crespi se levantaron los primeros, comenzaron a despertarnos sobre las 8 (yo me cagué en su puta calavera, si hasta las 5 no hacía falta estar en la cima!!!). Nos apañamos, cogimos los coches y fuimos hasta Mieres, donde iniciaríamos la ruta.

    El Angliru son unos 12 km de subida, los últimos 5 de antología. Hablamos de empezar desde Mieres, haríamos unos 15 km por carretera en llano para calentar y luego para arriba. Íbamos a sufrir como perros, ese calentamiento nos vendría bien.

    Descargamos las bicis en la calle Gijón y a desayunar antes de partir (en el Mc Charly & Company). En ese momento, un paisano se paró a hablar con nosotros, le gustó ver a un grupo de bikers preparándose para la hazaña. Él también iba a subir el Angliru, así que al final se apuntó con nosotros. Iván, así se llama nuestro acompañante, se ofreció a guiarnos por una ruta alternativa donde podríamos ir hacia el Angliru por camino.

    motivacióndesayunando...

    Comenzamos la marcha, callejeamos por Mieres hasta llegar a una carretera comarcal. Aquí empezamos llaneando pero poco a poco la carretera iba cogiendo pendiente. Finalmente llegamos a unos tramos con cuestas duras, rampas por encima del 15% fijo. En ese momento empecé a cagarme en Iván (2ª vez en el día que lo hacía), esto no era un calentamiento era mi sentencia de muerte. Como descargo, debo reconocer que los paisajes eran bien guapos, con la típica estampa rural de Asturias. En fin, que empecé siendo el último del grupo, con Javilón, el Indio e Iván yendo los primeros.

    Durante este trayecto fuimos conociendo un poco a nuestro anfitrión. Vivía en Avilés pero estaba en Mieres visitando a sus padres. Y era un biker casi profesional, compite en el open de Asturias y estaba en muy buena forma. Ya cuando le vimos en el desayuno, con las patas depiladas y tatuadas, prometía encima de la bici.

    Se acabó la carretera y empezó el camino, aquí empecé a encontrarme con mejor ritmo, había calentado las patas a la fuerza!!! Conseguí subir con el grupo, aunque siempre a cola, no había que forzar que habíamos empezado dándonos caña y el coloso nos aguardaba.....

    todavía había piernasPrimer puertecillo de tierra

    Llegamos al alto del Cordal, las vistas cojonudas, qué bonito es Asturias, qué bonita es nuestra España!!!! Este puerto era el último que iban a subir los ciclistas por carretera antes de la subida final, con Iván lo hicimos pero por camino. Aquí ya había un gran ambiente de Vuelta.

    El Cordal

    Bajamos el puerto rápidamente, después de un buen rato subiendo era una liberación no dar pedales y bajar con velocidad. Llegamos a Riosa, el pueblo estaba hasta arriba de gente. Eran casi las 2 de la tarde, empezamos a subir con tranquilidad pero al poco tiempo nos paramos en un bar (creo que se llamaba Chus) a saludar a un amigo de Iván. Joder, en lo poco que llevábamos subiendo, ya había saludado a unos cuantos espectadores, el tío era muy popular.

    Aprovechamos para coger agua, estirar un poco, comer..... Comentamos de empezar a mover el culo y el Indio se lo tomó al pie de la letra, porque cogió su bici y salió disparado como un demonio. Alfonsus e Iván le siguieron, el resto ni nos enteramos que había salido. Alfonsus, cuando vio que el resto no habíamos arrancado, se dio la vuelta para buscarnos, la idea era subir juntos hasta vía Pará. Javilón venía de coger agua y le dijimos que el Indio ya había salido, le maldijo y salió como un tiro. La verdad es que al Indio ya no se le veía, le sacaba una buena ventaja...... El duelo ya había comenzado, quien ganaría ¿Javilón y su bici sorpresa o el Indio y su ataque sorpresa?????

    Los otros 4 empezamos a subir con tranquilidad, quedaba muuuuuucha subida. Empezamos riéndonos un rato comentando la jugada del Indio y la reacción de Javilón. El resto, con subir hasta arriba teníamos suficiente, nuestro duelo era con la montaña. Ahora veríamos como estábamos todos, Gabi y yo habíamos salido con la bici semanas antes para preparar el Angliru, pero Alfonsus y Crespillo venían con menos preparación tras las vacaciones.

    Julián comenzando en AngliruAlfonsus en las primeras rampas

    La subida hasta vía Pará es asequible, hay algún tramo duro pero se sube sin problema. De hecho, Crepillo empezó a marcar un ritmo alegre y le dije que levantara un poco el pie, estaba claro que no sabía lo que nos esperaba, era novato en la subida a este infierno.

    Llegando a Viapará

    Llegamos a vía Pará, un guardia civil estaba cortando el paso por la carretera, de hecho el Indio fue el último que pasó antes de cortarlo. Así que Javilón y luego el resto, tuvimos que meternos por campo, dar un rodeo y volver a coger la carretera más arriba. Más ventaja que tomaba el Indio.....

    Lo que sí había era mucho ambiente, un montón de gente apostándose en las cunetas y muchas bicis subiendo (BTT y flacas), más que hace 2 años. Y muchos vascos, con sus colores naranjas y algunos con sus proclamas nacionalistas. Es una noticia triste la desaparición del Euskaltel, es un equipo admirable con una afición cojonuda.

    En cuanto cogimos la carretera, Gabi y Alfonsus empezaron a tirar hacia adelante, yo levanté un poco el pie y Crespillo se descolgó algo más. Podía apretar pero sabía que venía una rampa de las del 21-22% y quería reservar. Gabi la conocía pero Alfonsus no.

    En este momento empecé a recordar mis sensaciones de 2 años antes, entonces las pasé canutas. Recordaba cómo cada vez iba más despacio, cada vez costaba más pedalear, como dolían las piernas..... Así que había que regular.

    En todo momento tenía a Gabi y Alfonsus a la vista, aunque cuando llegó la rampa de "Les Cabanes" ya no veía nada. Por detrás Crespillo, que se descolgaba más. También recordé las palabras de la noche anterior, cuando en medio del cachondeito que teníamos, Alfonsus dijo que yo nunca había quedado por delante de él..... Bueno, el Angliru nos pone a todos en nuestro sitio, ya veríamos quien quedaba por delante.

    Pasamos esta primera rampa del 22%, yo me encontré mejor de lo esperado. Quizá la subida al puerto anterior me vino bien para entonar las piernas. Miré adelante, al fondo estaba Gabi y más cerca estaba Alfonsus, que iba pedalenado con un estilo extraño: se ponía de pie, se bajaba, hacía semi-eses..... vamos, que iba atrancado, casi parecía un zombi de Walking Dead!!! Tongue out

    A Gabi le tenía cada vez más lejos pero a Alfonsus cada vez más cerca, estaba a tiro. Empecé a acelerar para cogerle pero de nuevo recordé que todavía quedaban al menos 4 km de subida, con rampas de la leche. Así que mantuve mi ritmito, que fue suficiente para alcanzarle al poco tiempo. A Crespillo no se le veía y mucho menos a los máquinas que iban por delante.

    A partir de aquí, todos fuimos por separado: primero el Indio con Iván, luego Javilón, Gabi, Julián, Alfonsus y Crespillo. Cada uno iba como podía, bastante teníamos con seguir en marcha. Se sucedían rampas duras entre el 15 y 21% con "descansos" del 10-12%. Es increíble sentir alivio en las piernas cuando estás en una rampa del 10% pero eso pasa en el Angliru, cuando dejas un rampón de los duros el 10% es un regalo de Dios.

    Cada vez subía más despacio: 6 km/h, luego 5 km/h, luego 4 km/h....... En la rampa de Cobayos (del 21,5%) empecé a pasarlo mal, me costaba mover la bici, el sufrimiento se apoderaba de mí. A pesar de no ser un día caluroso, chorreaba sudor. El corazón latía con fuerza, el jadeo cada vez más intenso, casi se me nublaba la vista. Creo que por este tramo Javilón dio alcance al Indio, el duelo comenzaba a inclinarse del lado del veterano en esta subida con su bici ligera frente al novel que hizo un ataque sorpresa.

    Pasé esta crisis, me sentía aliviado y casi eufórico, pero siempre tenía en mente que quedaba lo peor. En este tramo ya había bastantes espectadores, aunque este año casi no me animaron ni empujaron como hace 2 años. Quizá sería porque estábamos subiendo antes y había menos gente esperando y más subiéndolo en bici. El caso es que noté menos ambiente y sobre todo menos entrega de la gente que esperaba a los pros.

    Miraba para adelante y ya no veía a Gabi, miré hacia detrás y tampoco a Alfonsus; iba a afrontar la "Cueña de les Cabres" solo.... A estas alturas, Javilón ya había alcanzado y dejado atrás al Indio, la batalla se inclinaba a favor de Javilón y su remontada.

    Llegué a la curva fatídica, donde hay un cartel que anuncia el comienzo de la rampa mítica del ciclismo mundial. Me notaba muy justo, las piernas dolían, las fuerzas me abandonaban....... Entonces me llevé la sorpresa, más bien desilusión, de no ver tanta gente como 2 años antes, entonces la carretera no se veía de la cantidad de gente que había, los aficionados se abrían a mi paso jaleándome y empujándome.....

    Cuñe les cabres

    Como 2 años antes, al poco de comenzar la rampa me paré. Entonces, no podía más y me paré cuando se despejó un poco la carretera de gente, antes no había hueco ni para sacar los pies de los pedales. Este año me paré cuando miré hacia arriba y no veía el final de ella rampa, aún no estaba exhausto pero como sabía que quedaba mucho, me di por vencido. Quizá podía haber aguantado un poco más pero estaba harto de sufrir y en cualquier caso habría parado poco más adelante. Empujé la bici un rato, tengo que confesarlo.

    En fin, otro año sin subirlo del tirón aunque no está mal subirlo del todo con una pequeña "parada técnica". Pero no fui el único, al parecer Javilón y Gabi subieron sin parar pero el Indio paró, dice que porque se encontró con un amigo. Yo creo que se le apareció su "amigo el del mazo", jajajaja.

    A partir de aquí, ya quedaba poco, otra subida de las duras pero después de la Cueña todo se sube aunque con sufrimiento. Miraba hacia abajo, por la ladera de la montaña, no veía a Alfonsus ni Crespillo. Y por delante tampoco al resto. Cuando llegué a la cima estaban esperando Javilón, el Indio e Iván, y Gabi había conseguido llegar hasta la meta (había como 2 km por un ligera bajada). La Guardia Civil cerró el paso pero Gabi consiguió pasar, sus dotes comerciales no dejan de sorprendernos. El muy mamón se tomó una cerve en la meta y nosotros pasando frío.

    La sensación, el sentimiento, la pasión, el estremecimiento que se siente al conseguir subir el Angliru es indescriptible, chavales hay que hacerlo para no irnos de esta vida sin sentirlo!!!! Yo di besos y abrazos a todos los conocidos que me encontraba, al rato apareció Alfonsus y más tarde Crespi. Y finalmente apareció Gabi de vuelta de la meta. Nos juntamos todos y a abrazarnos, cojonudo!!!!

    En lo alto del Angliru

    De aquí bajamos hasta el final de la rampa de la Cueña de les Cabres para ver a los profesionales. Comimos y esperamos hasta que llegaron. Los primeros pasaron despacio y a partir de aquí un rosario de corredores a cámara lenta todos sufriendo. De hecho, Gabi, Alfonsus y yo empujamos a unos cuantos, sobre todo cuando uno se nos acercó con cara de dolor y nos dijo "push, push".

    Lo pasamos cojonudamente, qué paradoja, tener que sufrir tanto para sentir algo así. Una vez acabada la carrera para abajo, tardamos un montón en bajar porque la carretera estaba petada de bicis y peatones, es un espectáculo ver a tanto aficionado al ciclismo junto.

    Una vez en Mieres, a donde llegamos por carretera, nos tomamos unas jarras de cerveza de nuevo en el Mc Charly & Company, nos las habíamos ganado con creces. Y luego al apartamento, donde nos duchamos y a cenar. Y después, a dormir casi del tirón, no tuvimos fuerzas ni para tomarnos nuestras copitas, el esfuerzo del día había sido demoledor.

    En fin, de nuevo la subida a el Angliru fue una experiencia grandiosa, repetiré de nuevo cuando La Vuelta vuelva a incluir al coloso en su programa. Eso sí, intentaré prepararme más para lograr subirlo sin parar a la 3ª, seguro que lo consigo.

    Julián